La gran noticia de este año en la división M de BMW ha sido, sin duda, la presentación del nuevo sistema M xDrive. Algunos dirán que el nuevo M5 es la gran noticia, pero sin M xDrive, ese coche sería tan loco como el M5 F10 de competición que le precedió. Por lo tanto, se ha prestado mucha atención a este sistema de tracción total y todas las críticas parecen coincidir en que es un éxito dentro y fuera de la pista. Pero aunque es estupendo ver que el M5 se lanza sin problemas ahora, algunos se preguntan cómo de útil será ese sistema en invierno.
Es evidente que el mercado actual prefiere los coches de tracción total a los de tracción trasera. La moda de los SUV es una prueba de ello, pero también las cifras de ventas de los modelos equipados con xDrive y los que se venden sin el sistema AWD. Las razones detrás de estas elecciones pueden ser muy variadas, desde la necesidad de sentirse más seguro en condiciones de nieve hasta una mayor tracción en el despegue. El nuevo M5 F90 también va a ser juzgado en consecuencia y la gente de TopSpeed decidió ver cómo se desenvuelve el sistema M xDrive en algunas de sus pruebas.

Para ello, tomaron prestado un M5 nuevo y lo pusieron sobre un conjunto de rodillos, en varias configuraciones. Desde tener el eje trasero sobre los rodillos hasta moverlos al eje delantero y todo tipo de combinaciones intermedias, el M5 y su sistema M xDrive fueron sometidos a algunos escenarios interesantes. Me complace decir que no tuvo ningún problema a la hora de enfrentarse a ninguno de ellos, obteniendo un incómodo seis estrellas de seis.
Por lo tanto, el nuevo M xDrive parece estar preparado para condiciones de nieve y eso es una gran noticia para los futuros o actuales propietarios. Aun así, el principal atributo que lo hace tan interesante para tanta gente es el hecho de que puede enviar toda su potencia a las ruedas traseras, convirtiendo al M5 en una auténtica máquina de triturar neumáticos.