Normalmente, el BMW F90 M5 está limitado a 250 km/h (155 mph) por medio de mecanismos electrónicos. Se trata de una especie de acuerdo de caballeros entre los fabricantes alemanes, que consideran que esa velocidad máxima es suficiente para cualquiera. A decir verdad, lo es, ya que son muy raras las ocasiones en las que se puede alcanzar esa velocidad sin perder el carné. Sin embargo, si se opta por el M Driver’s Pack, el límite se eleva a 305 km/h (186 mph), lo cual es un juego de pelota diferente.
Para una berlina de 2 toneladas que puede transportar a cuatro personas y su equipaje de vacaciones con facilidad y comodidad, ese tipo de velocidad no debería ser posible. Porque, en primer lugar, el peso del coche, combinado con esa velocidad de vértigo, ejerce una enorme presión sobre los neumáticos. Esa es la primera limitación que encontraron los ingenieros, curiosamente, y no la falta de potencia necesaria para alcanzar esa velocidad en primer lugar.
Hablando de potencia, el nuevo M5 es más potente que nunca con sus 600 CV y 750 Nm (553 lb-ft) que salen del V8 biturbo de 4,4 litros que lleva bajo el capó. De alguna manera, tengo la extraña sensación de que esa puede ser la cifra de CV, como viene siendo habitual en los fabricantes alemanes, especialmente en la era de los turbos que vivimos hoy en día. Viendo las imágenes que aparecen a continuación, cuesta creer que el M5 sólo tenga 600 CV.
Sin embargo, el coche consigue alcanzar los 300 km/h en poco más de 30 segundos, alcanzando una velocidad máxima en el cuentakilómetros de 307 km/h mientras el valiente hombre al volante lo empuja por las carreteras alemanas sin restricciones. Si se registrara la velocidad con un dispositivo GPS, probablemente se obtendría una cifra inferior, pero no por ello deja de ser impresionante.
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