Si echamos un vistazo a algunos de los mejores motores que ha fabricado BMW, no podemos pasar por alto el brillante S85 V10 de 5 litros. Fue una pieza de ingeniería brillante y cobró vida gracias a los esfuerzos de BMW por competir en la Fórmula 1. Con un régimen de casi 9.000 RPM, el S85 convirtió a coches como el BMW E63 M6 y el E60 M5 en leyendas.
Al toparse con esta carrera de aceleración entre el E63 M6 y un Porsche 911 Turbo, se han despertado algunos recuerdos de la época en la que los BMW todavía tenían motores atmosféricos que sonaban como si salieran directamente del Nirvana de un amante de los engranajes.

El M6 es probablemente el mejor ejemplo de ese gran coche y el hecho de que se enfrente a un coche con turbocompresor en la pista de aceleración demuestra que los motores atmosféricos pueden competir con los mejores motores de inducción forzada. El 997 Turbo tampoco es nada del otro mundo, ya que en su día fue un auténtico supercoche.
Equipado con un motor de 6 cilindros y 3,8 litros de cilindrada, rinde 500 CV y 650 Nm de par. Si lo unimos a su peso de 1,6 toneladas y a la tracción total, obtenemos un 0 a 100 en menos de 3,5 segundos. ¿Podría el M6 mantener el ritmo? Bueno, los 507 CV del V10 ayudarían incluso si las cifras de par motor son drásticamente inferiores, 520 Nm (384 lb-ft).
El autor de la subida afirma que el M6 fue ajustado, pero no ofrece ningún detalle sobre lo que se cambió. Teniendo en cuenta el motor bajo el capó y el hecho de que en el vídeo no se oye ningún ruido de turbocompresor o sobrealimentación, suponemos que las mejoras se limitaron a una nueva admisión y un nuevo escape, y que probablemente no superaron los 550 CV.
No obstante, es un gran enfrentamiento.


