Para seguir siendo competitivo en un sector en el que los rivales inesperados parecen robarte el protagonismo, hay que invertir en muchos campos, pero la clave es asegurarse de estar a la altura en lo que respecta a la tecnología de vanguardia. Al parecer, BMW invertirá mucho en investigación y desarrollo el año que viene para seguir siendo competitivo y aportar nuevas tecnologías. Según la compañía, en 2018 se invertirán más de 8.000 millones de dólares en I+D y eso es una cantidad enorme, independientemente de la escala que se utilice.
Sólo para poner las cosas en perspectiva, esa cifra es casi tan grande como las cifras combinadas de 2011 y 2012, cuando BMW estaba trabajando en la sub-marca BMW i. En declaraciones a la publicación alemana Handelsblatt, el jefe de finanzas de BMW, Nicolas Peter, dijo: «Es mucho dinero, en números absolutos son unos 7.000 millones de euros (8.300 millones de dólares), que es casi lo mismo que gastamos en 2011 y 2012 juntos». El gasto seguirá siendo alto también en 2019″.

Eso señala claramente hacia dónde se dirige la empresa. Esa cifra supondrá entre el 6,5% y el 7% de las ventas y todo ello se hace para estar al día con las exigencias en materia de emisiones de CO2 y desarrollo de vehículos eléctricos. Esto incluirá la recientemente anunciada inversión de 200 millones de dólares en un centro de investigación de células de baterías.
Otro aspecto clave que se desarrollará con estos fondos es la tecnología autónoma. En este sentido, BMW tratará de ir más allá, para dar vida a su primer coche autónomo de nivel 4/5 en 2021 en forma de iNext. Esto requerirá inversiones sostenidas en investigación y desarrollo junto con los socios de BMW en este empeño, empresas como Intel, MobilEye, Delphi y otras.
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