Los fabricantes europeos están sometidos a una presión extrema estos días, ya que tienen que encontrar la manera de reducir casi a la mitad las emisiones de su flota para 2030. Puede parecer que 10 años son suficientes para conseguirlo, pero un plan tan ambicioso podría encontrarse con varios baches inesperados en el camino. BMW también tendrá que reducir las emisiones medias de CO2 de su flota de 95 a 59 gramos en 2030 y, para ello, necesita vender más vehículos eléctricos e híbridos enchufables.
Algunos fabricantes de automóviles están construyendo plataformas específicas únicamente para coches eléctricos apostando por su popularidad y considerando que merece la pena el esfuerzo financiero. Se calcula que el desarrollo de una plataforma exclusiva para vehículos eléctricos costaría unos 1.000 millones. BMW, en cambio, ha decidido mantener sus arquitecturas flexibles, que le permiten construir coches con motor de combustión interna en la misma línea de producción que los PHEV y los VE. De esta manera, según sus representantes, su esfuerzo financiero se sitúa sólo en el territorio de los tres dígitos de los millones de dólares.

«En nuestra opinión, las previsiones del mercado son demasiado inciertas como para justificar plataformas inflexibles y sólo eléctricas», dijo Udo Hänle, Jefe de Integración de la Producción de BMW a Automotive News Europe. «Lo que no queremos es que nuestras plantas funcionen por debajo de su capacidad. Construir una nueva planta costaría aproximadamente 1.000 millones de euros (1.100 millones de dólares), mientras que adaptar las instalaciones existentes para producir vehículos eléctricos de batería supondrá una inversión de tres dígitos, principalmente para el taller de carrocería y el montaje», añadió Hänle.
La experiencia anterior de BMW con el i3 podría haber contribuido a este enfoque único. Como se recordará, BMW creó una plataforma a medida para su primer vehículo eléctrico, el BMW i3. Se utilizó mucha fibra de carbono y su fabricación fue costosa, con una recompensa bastante modesta en general. BMW ha anunciado que sus futuros productos no seguirán el mismo camino y que no necesitan plataformas propias para ser competitivos.

Algunos argumentan que utilizar la misma plataforma para tres tipos de coches diferentes podría llevar a un retroceso en la tecnología y, eventualmente, a productos que puedan competir con los rivales de Audi y Mercedes-Benz. Ambos rivales alemanes han anunciado plataformas únicas para sus próximos vehículos eléctricos. Sin embargo, el director general de BMW no cree que eso sea cierto: «No creemos que sea en absoluto necesario [tener una plataforma especializada] para lograr las características de producto deseadas», dijo Oliver Zipse, que asumió el cargo en agosto.
«En cambio, se pueden conseguir muy bien con una plataforma inteligente que cumpla todos los requisitos. No hay que hacer concesiones si se planifica con mucha antelación», añadió, refiriéndose a las posibles limitaciones que conlleva la arquitectura flexible. Mientras que algunos critican a la compañía por negarse a crear plataformas únicas para los vehículos eléctricos, otros dicen que ésta es la estrategia ganadora, ya que permite a la compañía ajustarse a la demanda sobre la marcha. Sólo el tiempo dirá si BMW ha tomado la decisión correcta.
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