Uno de los motores más venerados por BMW es, sin duda, el S85 V10 de 5 litros. Según la división Motorsport de Múnich, este motor se creó utilizando los conocimientos de la Fórmula 1 en los tiempos en que los alemanes competían en este deporte. Sin embargo, los tiempos han cambiado y la inducción forzada ha hecho que los motores de aspiración natural parezcan antiguos.
Pues bien, hoy podemos ver lo cerca que puede estar un motor atmosférico de uno turboalimentado, eso sí, de distinta cilindrada. En el siguiente vídeo podemos ver a un BMW E63 M6 en funcionamiento, enfrentándose a un rival más que notable, un Porsche 911 Turbo S, ciertamente descapotable.
Cualquier Porsche con la palabra Turbo escrita en él está certificado como un coche balístico. La versión más alta de la gama es el Turbo S de cualquier modelo, el epítome de las prestaciones en línea recta de Porsche, por así decirlo. Este en particular tiene 560 CV procedentes de su motor turboalimentado de 3,8 litros, así como 700 Nm (516 lb-pie) de par motor. Estas cifras le permiten alcanzar los 100 km/h en 3,1 segundos desde parado.
Por otro lado, el BMW no es de serie. Se le instaló lo que el cargador llama un ariete que básicamente alimenta aire frío adicional al motor. Además, la ECU fue mejorada al igual que el escape. Sin embargo, dado que se trata de un motor de aspiración natural, el aumento de potencia debería ser modesto. En estado original, el V10 de 5 litros solía rendir 507 CV y 520 Nm (384 lb-ft) de par. Con todas estas mejoras, lo más probable es que alcance los 550 CV, aún por detrás del Porsche. Aun así, la carrera está más reñida de lo que cabría esperar, teniendo en cuenta las especificaciones de estos dos monstruos. Compruébalo.



