BMW presentó el M4 GTS como el coche más rápido que jamás habían puesto en producción y alrededor de Nurburgring. Las afirmaciones que hicieron casi parecían demasiado buenas para ser verdad, pero cuando los periodistas de todo el mundo probaron el coche, cambiaron rápidamente de opinión. El M4 GTS es un coche rapidísimo tanto en la pista como fuera de ella, en línea recta o en las curvas.
Según los alemanes, el modelo de serie limitada de casi 500 CV acelera desde parado hasta los 100 km/h en 3,8 segundos. Al mismo tiempo, el M4 GTS alcanzará una velocidad máxima de 305 km/h (189 mph), una cifra que no verás en tu tablero a menos que estés en un circuito. Vale, quizá también si vives en Alemania, cerca de una Autobahn sin restricciones.
Esa velocidad máxima es refrescante en nuestro libro. No necesariamente porque sea tan alta, sino porque es agradable ver que los coches alemanes superan el habitual límite de 250 km/h que se aplica desde hace tiempo. El vídeo que aparece a continuación ofrece una pequeña muestra de lo rápido que se supera el límite habitual, acelerando desde la parada hasta los 255 km/h (158 mph) en poco menos de 23 segundos. Eso nos hace preguntarnos si superar los 300 km/h (186 mph) llevaría más de 30 segundos.
En cualquier caso, el BMW M4 GTS acaba de demostrar que no sólo es rápido en un circuito, devorando chicanes y curvas cerradas a la derecha, sino también en línea recta. Teniendo en cuenta su precio y su limitada disponibilidad, junto con el bombo creado por su sistema de refrigeración por inyección de agua, más vale que cumpla todas sus promesas. El truco para acceder a todo su potencial, sin embargo, reside en saber controlar el eje trasero. Como vas a ver, mantenerlo bajo control es un poco más complicado de lo que cabría esperar.
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