Cuando el nuevo BMW Serie 5 salió al mercado, el mundo se sintió atraído por lo que el M550i xDrive traía a la mesa. En el momento de su lanzamiento, el modelo M Performance era significativamente más rápido que el antiguo M5 F10 en el habitual sprint de 0 a 100 y lo hacía con una potencia considerablemente menor bajo el capó. Aunque BMW introdujo algunas mejoras en el motor bajo el capó, las cifras no eran ni de lejos tan buenas como las del M5 de 560 CV con el que lo estábamos comparando.
Cuando salió el M5 F90, los 600 CV que el uber-sedán tiene en su haber pusieron al M550i aún más lejos, pero donde hay un problema, también hay soluciones. Hoy vemos una de esas soluciones, en forma de un M550i tuneado por G-Power. El tuneador alemán ha elevado la potencia del V8 biturbo de 4,4 litros que lleva bajo el capó hasta los 600 CV, a la altura del M5 F90, por así decirlo.

Lo que es aún más impresionante es la cifra de par motor, que se eleva por encima de lo que aportan el M5 o el M5 Competition, con la friolera de 810 Nm (597 lb-ft) en comparación con los 750 Nm (553 lb-ft) de los modelos M. Además, el M550i sólo está disponible con xDrive y el sprint de 0 a 100 km/h es ahora de 3,2 segundos. Además, a diferencia del M5, que está limitado electrónicamente a 305 km/h (con el paquete M Driver), el M550i de G-Power es ahora capaz de alcanzar 320 km/h.
Al parecer, estas nuevas cifras se han conseguido mediante la reprogramación de la unidad de control del motor de fábrica. El software de rendimiento V2 de G-Power es uno de los dos componentes principales que permiten mejorar las prestaciones del motor N63. Además, el sintonizador también instaló un conjunto de tubos de escape de acero inoxidable con catalizadores deportivos. Estos están optimizados para el flujo y tienen una presión dinámica reducida, lo que resulta en un mayor rendimiento que la parte de serie, al tiempo que reduce el estrés térmico.

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