El principal objetivo de todos los fabricantes de automóviles hoy en día es, obviamente, cómo afrontar el aumento de los coches eléctricos. Sin embargo, algunos fabricantes de automóviles llevan tiempo explorando los vehículos eléctricos. El ejemplo de Porsche es muy conocido, pero BMW también se adentró en este campo hace mucho tiempo, y su primer experimento tuvo lugar en los años 70, con el modelo 1602 Electro-Antrieb. Hoy, nos fijamos en una versión moderna del mismo, realizada por David Obendorfer.
En 1972, Múnich acogió los Juegos Olímpicos y BMW quiso crear un coche especial que marcara el momento. Se les ocurrió su primer coche eléctrico, que no era más que un BMW 1602 con un enorme conjunto de baterías de 12V a bordo. La autonomía era pésima, al igual que la velocidad, pero el coche fue un primer paso en una dirección que acabaría dictando la forma de hacer las cosas, casi 50 años después.

Este año, David Obendorfer ha decidido crear un concepto que rinde homenaje al original. Su creación se llama BMW 02 Reminiscence Concept. Según el diseñador, su objetivo «no era recuperar a toda costa todos los rasgos de diseño característicos de la Serie 02, sino construir una reinterpretación respetuosa y, sobre todo, sencilla».
Tanto el diseño exterior como el interior tratan de alejarse de las superficies complicadas y las líneas recargadas, explorando una suave tridimensionalidad, que de alguna manera es capaz de comunicar cero emisiones.»
Según David, las dimensiones de este concepto son más o menos las mismas que las de un Serie 2 Coupé (Longitud/Ancho/Altura/Barrera: 4510mm/1805mm/1400mm/2730mm), lo que significa que podría hacerse. Obviamente, los rasgos del exterior son una interpretación moderna que se basa en gran medida en el 1602 original.
Sin embargo, el interior es donde este concepto brilla de verdad y me encanta su aspecto. Es sencillo, funcional y tiene un volante que me recuerda al Z8. Quizá BMW podría tomar nota.



